Raúl Carbó

Raúl Carbó es un profesional de los VFX y la creación digital con una trayectoria ligada a la producción audiovisual y al trabajo en entornos técnicos exigentes, donde la precisión, la planificación y la coherencia visual son fundamentales. Su perfil combina experiencia práctica en producción con una visión muy clara del «pipeline» y de los procesos que hacen posible llevar una idea desde el concepto hasta la imagen final.

A lo largo de su carrera ha trabajado en distintos proyectos de cine, televisión y contenidos digitales, colaborando en equipos donde el trabajo coordinado entre departamentos y la resolución de problemas técnicos son clave para cumplir los objetivos creativos y de producción. Su aproximación destaca por el equilibrio entre criterio artístico y solvencia técnica, entendiendo los efectos visuales como una herramienta al servicio de la narrativa.

En esta entrevista hablamos con él sobre su recorrido profesional, el día a día en la industria de los VFX, los retos de la producción actual y su visión sobre la evolución del sector. Una conversación directa y honesta con un profesional que conoce bien la realidad del trabajo detrás de las imágenes.

RAÚL CARBÓ

¿Cómo empezaste en animación?

Al principio estudié ingeniería, y durante un tiempo trabajé en simulación de “crash tests virtuales” para automóviles en Inglaterra. Me fascinaba esa mezcla de ciencia y tecnología, pero lo que realmente me apasionaba era la parte más creativa del trabajo. Había estudiado Bellas Artes por las noches, siempre me ha encantado dibujar. Quería un trabajo que uniera esa parte artística con la científica, y por eso me dirigí hacia la animación 3D, que hace 20 años era muy nueva, aunque sonase un poco a “trabajar en un circo”, porque en ese momento nuestra industria no inspiraba mucha confianza a los padres. ¡Jaja!

¿Hubo un proyecto que marcó tu carrera?

En realidad, han sido dos. El primero fue todo el trabajo que hicimos durante más de 15 años con Michelin. Fue un proyecto muy especial porque no era solo producir imágenes, sino integrarse en la lógica de una empresa líder multinacional, trabajar con un logo histórico y tener su confianza para crear muchísimo contenido a nivel mundial. Fue un recorrido largo, de relación y de confianza mutua. También una excelente escuela para aprender a manejar un cliente potente, internacional. Pero sobre todo, tuve la posibilidad de conocer a gente increíble que pasaría de ser clientes a amigos, y eso es una gran riqueza.

El segundo proyecto fue Tara Duncan, porque marcó un antes y un después en ATLANTIS: pasamos de producir proyectos cortos a enfrentarnos a una serie larga. Eso nos obligó a dimensionarnos de forma totalmente diferente. Fue una mutación completa para el estudio, y en muchos sentidos un proyecto fundador para todo el equipo. La semilla de lo que es el estudio hoy en día.

¿Qué te aportaron las grandes producciones previas?

Mucho aprendizaje y humildad. Te das cuenta de que los grandes proyectos son como un tren en marcha: o lo pillas o te quedas atrás. También aprendimos la importancia de la organización, de la comunicación interna y, sobre todo, de no perder la creatividad, la chispa, incluso cuando la maquinaria industrial de la animación aprieta.

¿Cómo nació Atlantis y qué os define?

ATLANTIS nació como un sueño compartido entre tres socios con experiencias muy distintas: Dan venía de la dirección creativa y del videojuego, Catherine de la producción y del largometraje, y yo de la comunicación y la publicidad. Esa mezcla de perfiles, como las tres patas de un taburete, es lo que realmente nos define. Si uno de los tres falta, el taburete se tambalea. La fuerza de ATLANTIS está en esa complementariedad: Dan imagina, Catherine estructura y yo me encargo de abrir puertas. Es un equilibrio que funciona.

Somos un estudio boutique, premium, pero también muy humanos. Nos importa tanto la calidad como el hecho de que la gente disfrute trabajando aquí. Saber trabajar en serio, sin hacernos siempre los serios, vamos.

¿Qué os diferencia de otros estudios?

No somos una fábrica en cadena. No tenemos molde. Cada proyecto que entra en ATLANTIS recibe un trato personal, como si fuera único. Porque lo es.

Nos implicamos, pensamos en y con el cliente, buscamos siempre cómo aportar un valor extra. Queremos que sienta que no solo está contratando un proveedor, sino unos profesionales y unos socios creativos que se involucran desde el principio hasta el final.

Y luego tenemos algo que es imposible de copiar: el lugar. Canarias es un entorno que inspira. Es un clima, una luz, una energía muy especial que hacen que los artistas trabajen con otra mirada. Y es que no es lo mismo salir de una reunión y tener un atasco en París, que salir aquí y que alguien te diga “nos vemos luego en la playa”. Esa calidad de vida también inspira.

LADYBUG

¿Qué perfil de artista encaja mejor en vuestro equipo?

Artistas con talento, sí, pero sobre todo con humildad y con ganas de aportar. Gente que entienda que un proyecto de animación es deporte de equipo, donde hay que colaborar y no solo brillar en lo individual. Un plano es fruto de muchas manos, no de un solo genio.

Además, trabajamos en un entorno multicultural, multilingüe, con varios acentos y maneras de ver el mundo. Esa mezcla de miradas distintas es una de las claves que alimenta nuestra creatividad.

¿Cómo afrontáis un proyecto de principio a fin?

Somos un estudio boutique que presenta siempre soluciones a medida, ya sean creativas, técnicas o financieras. Para nosotros es fundamental involucrarnos desde el principio, e incluso antes, desde la génesis del proyecto, porque así podemos proponer alternativas, optimizar procesos y aligerar la producción sin perder calidad.

Cada vez montamos un equipo que corresponda al perfil del proyecto, adaptando tanto el pipeline como las personas a las necesidades concretas. Y hacemos un seguimiento muy cercano: aunque no sean nuestras IPs, tratamos cada proyecto como si lo fuera. Esa implicación nos permite mantener siempre un alto nivel de calidad y creatividad.

¿Qué supuso trabajar en Tara Duncan con Disney?

Un honor y ¡una escuela intensiva! Tener que entregar episodios cada semana te obliga a ser muy riguroso en procesos, comunicación y calidad. Fue un reto enorme, pero también la confirmación de que ATLANTIS podía jugar en la liga de los grandes.

TARA DUNCAN 

¿Qué retos enfrentasteis al producir 52 episodios?

El reto principal fue la constancia, y en eso Catherine no falla: sabe cómo conducir un barco y llevarlo a buen puerto atravesando cualquier tormenta. No es lo mismo hacer un tráiler o un corto que mantener un ritmo de fábrica de 52 episodios. Había que sostener el nivel de calidad del primero hasta el último, sin que el equipo se agotara. Fue un maratón. Y como en todo maratón, hubo cansancio, dudas, miedos, pero también alegrías y sobre todo la satisfacción inmensa de cruzar la meta con la sensación de haber conseguido algo muy potente.

¿Cómo impactó el proyecto en el equipo y estructura del estudio?

Crecimos muy rápido. Pasamos de ser un estudio de unos cuantos artistas a una empresa de más de 150 personas: producción, supervisión, pipeline, recursos humanos… Todo cambió.

De repente nos convertimos en una auténtica compañía internacional. Fue un vértigo, pero también una adrenalina increíble: cada semana llegaban nuevas caras, nuevos idiomas, nuevas culturas. ¡ATLANTIS se transformó en una pequeña torre de Babel creativa!

¿Qué proyecto reciente te ha ilusionado más?

¡El que estamos haciendo ahora mismo! Es, sin duda, el mayor reto que hemos afrontado nunca. Es un proyecto internacional de gran envergadura que hemos sabido traer a ATLANTIS gracias a la aportación de cada socio en su especialidad: cada uno ha sumado lo que mejor sabe hacer.

Es un reto enorme, con gente muy importante alrededor de la mesa que ha confiado en nosotros y ha apostado por el estudio. Ahora nuestra responsabilidad es entregar la mayor calidad posible, porque este proyecto marcará un antes y un después en nuestra trayectoria.

¿Trabajáis más con clientes nacionales o internacionales?

Principalmente internacionales, la mayor parte de nuestra facturación viene de fuera de España. A veces hacemos malabares con los horarios: mientras unos están cenando, otros ya están remojando el croissant en el café. Y esa conexión con el mundo, aunque a veces parezca un poco surrealista, nos encanta.

¿Qué importancia dais al storytelling?

Total. La animación sin storytelling es solo una demostración técnica. Y ahí es donde Dan brilla especialmente: sabe cómo contar historias que conectan, imaginar mundos que atraen. Nuestra ambición es que la gente recuerde nuestros proyectos no solo por cómo se ven, sino por cómo les hacen sentir.

La animación es emoción. Una buena historia puede hacer reír a un niño en Tenerife o emocionar a un adulto en Tokio. Eso es lo mágico del storytelling: conecta culturas y generaciones.

¿Qué herramientas usáis en vuestro pipeline?

Tenemos un pipeline sencillo y mainstream, no hace falta reinventar la rueda. Trabajamos principalmente con Maya, pero eso sí, creamos y adaptamos muchas herramientas según el proyecto. Usamos obviamente ToonBoom, Photoshop, ShotGrid, Houdini, Nuke… y cada vez más exploramos también cómo la IA puede ayudarnos, tanto en la parte artística como en la organización y producción.

¿Cómo ves el futuro de Atlantis?

¡Apasionante! Estamos en un momento de transformación, nuestro departamento de I+D crea herramientas cada vez más eficaces para permitirnos mantener un alto nivel de calidad añadiendo más proyectos al estudio.

También es fundamental para nosotros desarrollar nuestras propias IPs, nuestras propias historias. Queremos ir más allá del servicio y proponer universos narrativos que pertenezcan a ATLANTIS. Sabemos que tenemos algo que aportar en creatividad, en tecnología, en imagen y en narrativa, y el futuro pasa por dar vida también a nuestras propias creaciones.

¿Cómo veis la animación europea en el panorama internacional actual?

Estamos en un momento súper interesante. Cada vez hay más estudios capaces de producir con un nivel de calidad internacional, y al mismo tiempo con una identidad propia. Europa no intenta copiar a Hollywood o a Japón: tiene sus propios códigos, su diversidad cultural y una riqueza creativa brutal.

Lo que falta todavía es confianza: muchas veces en Europa tenemos complejos, cuando en realidad tenemos talento de sobra para competir de tú a tú con cualquier mercado. Pero el mundo está mirando lo que pasa aquí, a Estados Unidos le interesa como los europeos fabricamos, contamos, dibujamos historias.

Desde ATLANTIS nos gusta pensar que formamos parte de esa ola: estudios boutique, muy creativos, que apuestan por la calidad y que pueden ser socios de confianza en proyectos globales. Y aportando algo único: una forma “patchwork” de contar historias, tan diversa como Europa misma.

¿Qué consejo darías a quien quiere montar su estudio?

Bueno la lista sería larga ¡jaja! No hacerlo solo. Es fundamental tener socios que complementen lo que tú no sabes hacer. No tener miedo a la novedad: atreverse a hacer cosas que nunca has hecho antes. No temer al fracaso, salir de la zona de confort, proponer, experimentar, y eso si: siempre dar lo mejor.

Y por último, entregar siempre un escalón más de calidad de lo que se espera. Si en cada proyecto superas el listón, el siguiente cliente te pedirá aún más calidad, y así puedes ir creciendo, subiendo peldaño a peldaño.

¿Con qué apoyos o colaboraciones contáis para crecer?

En primer lugar, con nuestros clientes, que confían en nosotros: empresas como Disney o Sony Pictures TV Kids y Sony Music Vision. Con ellos tenemos una relación cliente-proveedor, sí, pero también humana, de confianza. Esa confianza es el mejor combustible para hacer proyectos cada vez más potentes.

También contamos con el apoyo de las instituciones canarias, como la Zona Especial Canaria o el Clúster Audiovisual de Canarias, y otros organismos que nos ayudan a financiar, estructurar y hacer posibles nuestros proyectos.

Y por último, tenemos el respaldo de los festivales y organizaciones del sector, especialmente Mundos Digitales, que nos da muchísima visibilidad y funciona como un auténtico periscopio y catalizador de ocasiones únicas para compartir, hablar, escuchar y crecer a nivel profesional.

Todo esto se suma al apoyo más importante: el del propio equipo de ATLANTIS, que es la base de todo lo que hacemos.

EQUIPO DE ATLANTIS 

¿Qué metas os gustaría alcanzar en los próximos años?

Nuestro objetivo es seguir posicionándonos como un estudio boutique muy reconocido en Europa, continuar trabajando desde Canarias y estar presentes en el panorama español, europeo y mundial. Queremos seguir haciendo animación de calidad, aportar historias nuevas y desarrollar nuestras propias IPs para contar nuestros propios universos. Buscando la excelencia en todo lo que proponemos.

Al final, lo que queremos es demostrar que desde un lugar como Canarias se puede crear animación que impacte en cualquier parte del planeta. Y hacerlo disfrutando del viaje, porque merece tanto la pena como el destino. Que los peques de hoy, y también los que fuimos alguna vez (¡o aún somos!), se emocionen, se rían y se reconozcan al ver nuestras series.

Raúl Carbó

Head of Communication & Business Development

AUTOR

Marco Delgado

Director y Fundador de Renderout!
Editor, diseñador 3D y Senior Surfacing Artist.

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