Lorenzo Lobera


8. ¿Qué diferencias encuentras entre trabajar en estudios nacionales e internacionales?

El idioma… aunque a veces, ni eso. Suena a chiste, pero tiene su parte de verdad. La realidad es que la industria se ha globalizado tanto que todos trabajamos con los mismos softwares, flujos y metodologías. Salvo que hablemos de infraestructuras extremadamente complejas o caras, hoy en día las herramientas son accesibles y las buenas prácticas están bastante estandarizadas. Ya sabemos qué funciona y qué no, y eso ha nivelado bastante el terreno.

Obviamente, cada estudio tiene su toque propio, y dentro de cada país hay de todo: estudios muy sólidos, con gran talento y visión internacional… y otros que aún están creciendo o simplemente no llegan al mismo nivel. En España hay equipos que están sacando adelante proyectos nacionales e internacionales de altísima calidad. Y también, como en cualquier otro sitio, hay producciones más modestas o menos pulidas. No es una cuestión geográfica, sino de cultura de estudio y recursos.

Ahora bien, si hablamos de grandes monstruos como ILM, Framestore o DNEG, ahí sí entramos en otra liga. No porque sean mágicos, sino porque tienen décadas de recorrido, presupuestos enormes, estructuras industriales… y una capacidad de absorber y formar talento que hoy por hoy no tiene comparación directa en España. Pero eso no quita que aquí haya muchísimo potencial, y cada vez más artistas españoles están dando el salto o incluso trayendo ese nivel de vuelta a casa.

9. ¿Cómo ves el futuro del compositing con la llegada de nuevas tecnologías como la IA o el real-time?

Yo creo que el compositing, tal como lo conocemos hoy, está destinado a transformarse radicalmente. No va a desaparecer de un día para otro, pero sí va a cambiar profundamente. Y no dentro de 10 años… ya está ocurriendo. Con la IA aún en fase “beta”, ya estamos viendo cómo empieza a modificar flujos de trabajo, automatizar tareas y recortar tiempos.

Hace poco vi un documental sobre los primeros años de Disney, donde mostraban todo el proceso de animación para una escena de “Mickey” caminando por el bosque. Era un trabajo titánico: dibujar cada frame a mano, transferirlo a vinilos transparentes, pintarlos uno a uno, fotografiarlos manualmente… Meses y meses para un plano de segundos. Hoy, ese mismo plano se haría en una semana. Y no por ser menos artístico, sino porque la tecnología ha hecho que los procesos sean exponencialmente más eficientes.

Con la IA va a pasar algo similar: automatizará lo repetitivo y lo tedioso, liberándonos para centrarnos en lo realmente creativo. Esa es la parte en la que creo que debemos enfocarnos. En mi caso, me encanta investigar y probar estas nuevas herramientas. Ya he usado IA para resolver tareas como rotos, generación de “footage” o elementos que antes requerían días… y ahora, en horas o incluso minutos, están listos. Pero esto es solo la punta del iceberg.

En el futuro, cualquiera podrá generar imágenes de calidad profesional. Lo interesante no será cómo lo haces, sino qué haces con eso. La ejecución se va a simplificar, y lo único que quedará como verdadero valor será la visión, el criterio y la capacidad creativa. Y ahí es donde los artistas seguiremos siendo indispensables.

Lorenzo Lovera «on setup»

10. ¿Qué artistas o películas han influido más en tu estilo y visión como compositor?

Si tengo que nombrar a alguien que realmente haya marcado mi forma de ver este oficio, ese sería Alexey Kuchinski. Creo que no solo para mí, sino para muchos artistas, ha sido una figura admirable tanto por su talento como por su forma de estar en el mundo.

Trabajé con él en TRIXTER hace unos años. Él era el Head of Department de compo y yo empecé como artista, para luego pasar a Comp Supervisor. Lo que me impresionó desde el primer día fue su equilibrio: es un artista brillante, con un dominio técnico increíble, pero también un gran líder. Y eso no es tan fácil de encontrar.

Lo que realmente lo diferencia, en mi opinión, es su manera de tratar a la gente. Es humilde, cercano, y aunque siempre está a mil, se toma el tiempo para responder un mensaje, aclarar una duda o simplemente saludarte. Tiene ese tipo de liderazgo tranquilo que inspira sin imponerse, y del que aprendes solo con observar cómo se mueve.

Para mí, ha sido un referente tanto en lo profesional como en lo humano. Y en una industria donde muchas veces prima la presión y la prisa, encontrar a alguien así te marca. No por una película en particular, sino por cómo te enseña a hacer bien el trabajo… y a ser buena gente mientras lo haces.


11. ¿Hay algún género cinematográfico que te apasione especialmente trabajar?

Sin duda, la ciencia ficción. Creo que es el género donde los VFX tienen el mayor abanico de posibilidades: puedes ir desde un hiperrealismo casi palpable hasta mundos completamente fantásticos que desafían la imaginación. Eso para mí es un terreno de juego perfecto para combinar técnica y creatividad, y explorar sin límites lo que se puede contar a través del pixel.

Además, la ciencia ficción siempre plantea preguntas interesantes sobre el futuro y la condición humana, y eso añade una capa extra de significado a nuestro trabajo. Poder contribuir a crear esos universos es algo que me apasiona y me motiva.

12. ¿Qué consejo le darías a alguien que sueña con dedicarse al compositing profesionalmente?

La composición es, en esencia, armonía y balance visual. Al final del día, lo que realmente hay que entrenar es el ojo, no solo aprender a manejar un software o dominar técnicas específicas. Eso ayuda, claro, pero no es lo fundamental.

Y, afortunada o desafortunadamente, esta es una de esas habilidades que no se pueden comprar ni saltarse. Es como entrenar los músculos en el gimnasio: o lo trabajas, o no lo tienes. Requiere tiempo, paciencia y mucho ensayo y error.

¿Quieres ser compositor? Entonces, edúcate visualmente. Intenta crear imágenes que parezcan cinematográficas. Si no lo consigues todavía, pregúntate por qué. Aprende fotografía, teoría del color, luz, diseño… La fórmula es simple: analiza muchísimas imágenes (muchísimas) y aprende a entender qué hace que una imagen funcione o no. Solo así irás afinando tu criterio y, con eso, podrás contar historias visuales que realmente impacten.

13. Si pudieras elegir cualquier proyecto o director para colaborar, ¿cuál sería y por qué?

Sin duda, un buen remake de “Superman”. Como muchos artistas veteranos, crecí viendo las películas de Christopher Reeve en los 80, y recuerdo perfectamente esas sensaciones de asombro y emoción cada vez que lo veía volar. Era algo casi mágico, y creo que esas películas marcaron a toda una generación de soñadores y creadores.

Por todos esos recuerdos, y las anécdotas que tengo con mi familia alrededor de “Superman”, sería un proyecto que cerraría un círculo para mí. Participar en algo así sería un verdadero honor y una alegría enorme. No lo dudaría ni un segundo.

14. ¿Hay alguna técnica o efecto que siempre hayas querido experimentar pero aún no has tenido la oportunidad?

¡Ufff, muchos! Soy un gran fan de esos planos mega épicos que ves en películas como “Jurassic Park” o “Star Wars”, esos momentos donde se nota que se ha invertido un buen porcentaje del presupuesto para lograr algo espectacular.

Para ser más específico, siempre me ha flipado el plano en “Avengers: Infinity War” donde todos los superhéroes cargan contra los villanos. Me parece una obra maestra en cuanto a planteamiento, diseño y desarrollo. Esa secuencia es extraordinaria y me encantaría poder experimentar y crear algo con esa magnitud y complejidad.

15. ¿Cómo desconectas del trabajo y recargas tu creatividad?

Para mí, la mejor manera de desconectar es estar en la naturaleza, practicar deporte y, sobre todo, dejar las pantallas completamente a un lado. Idealmente, acompañado de la gente que quiero, pero como a menudo están demasiado liados… pues les giro los ojos con cariño y me piro solo a recargar pilas.

Es un ritual casi sagrado: respirar aire fresco, mover el cuerpo y desconectar de todo lo digital. Eso me ayuda a “resetear” la mente y volver con las ideas más claras y la creatividad a tope.

16. Para finalizar, ¿qué mensaje te gustaría compartir con los artistas que sueñan con dejar su huella en el mundo de los VFX?

Más que algo meramente profesional, me gustaría compartir una reflexión muy personal. Creo que en ciertas etapas de la vida, nos vemos obligados a tomar decisiones que van a definir muchos de nuestros años futuros, pero lo hacemos con poca información real sobre lo que esas decisiones implican, principalmente porque las tomamos a una edad muy temprana.

Cuando somos jóvenes y estamos llenos de pasión, tomamos decisiones importantes sin tener aún un concepto claro de lo que es el tiempo, el dinero, la familia, la salud o incluso algo tan básico como la luz del sol. Puede sonar ridículo, pero siento que muchas de las decisiones que tomé en mi vida no estaban alineadas con mis verdaderas necesidades como persona. Yo estaba tan enamorado de la animación, el cine, el arte gráfico… que a los 22 años me fui de México a España a perseguir ese sueño, con toda la determinación del mundo. Todo lo demás era secundario. Esa ambición fue como un cohete en la espalda, y durante muchos años me empujó con fuerza.

Pero hoy, con más experiencia y perspectiva, a veces me pregunto si lo volvería a hacer igual. No por falta de amor al oficio, sino porque ahora entiendo mejor quién soy y qué estilo de vida me encaja. Por ejemplo, el hecho de estar todo el día frente a una pantalla, en una sala semi oscura, donde abrir la ventana es motivo de protesta porque “entra reflejo”, es algo que hoy sé que no va del todo conmigo.

Para ser un buen artista y dejar huella, hay que dedicarle muchas horas y muchas veces viajar mucho. Sacrificas cosas, o como dice mi hermana, que no le gusta la palabra “sacrificio”, eliges unas cosas en lugar de otras. Pero esa elección hay que hacerla con conciencia.

Por eso, mi consejo es que te tomes el tiempo de reflexionar a fondo. ¿Qué tipo de vida quieres realmente? Evalúa lo que ya tienes: tus vínculos, tu entorno, tu forma de ser, el clima que te gusta, tus límites personales. Pregúntate cuánto valoras el dinero y qué tanto necesitas para sentirte seguro o libre. Piensa en esas cosas cotidianas que hoy das por sentadas. Salir a caminar con tu familia, ver el sol, tener tiempo para ti, porque si no las cuidas, pueden terminar convertidas en los lujos que un día saliste a buscar.

El mundo de los VFX es hermoso, desafiante, lleno de magia y de oportunidades para expresarse. Me encanta y le estoy profundamente agradecido. Pero vale la pena mirar bien antes de saltar: saber a qué estamos entrando, qué queremos sacar de ello, y cómo queremos vivir mientras lo hacemos.

Lorenzo Lovera

VFX Compositing Supervisor | Lead Compositor
On-Set VFX Supervisor | Freelance Studio

AUTOR

Marco Delgado

Director y Fundador de Renderout!
Editor, diseñador 3D y Senior Surfacing Artist.

COMPARTE ESTE CONTENIDO