Animación 3D, VFX y cine
desde dentro de la industria.
Rafa Zabala es un artista de VFX y creación digital con una trayectoria centrada en la producción audiovisual y el trabajo en entornos de alta exigencia técnica. Su perfil combina una sólida base artística con un profundo conocimiento del pipeline de efectos visuales, lo que le permite integrarse con solvencia en equipos multidisciplinares y producciones complejas.
A lo largo de su carrera ha participado en proyectos de cine, televisión y contenidos digitales, trabajando en planos donde la precisión técnica, la coherencia visual y el respeto por la narrativa son fundamentales. Su aproximación al trabajo destaca por el equilibrio entre eficiencia, calidad y sensibilidad visual, entendiendo los VFX como una parte orgánica del lenguaje cinematográfico.
En esta entrevista hablamos con él sobre su recorrido profesional, el día a día dentro de la industria de los efectos visuales, los retos actuales del sector y su visión sobre la evolución de la producción digital. Una conversación honesta con un profesional que conoce bien el trabajo que hay detrás de cada plano.

¿Cómo empezaste en el mundo de la escultura y el arte digital?
Comencé muy joven como asistente de escultores en el sur de Inglaterra, participando en proyectos monumentales que me dieron una base sólida tanto técnica como humana. Esa etapa me permitió abrir mi primer taller de escultura, donde ofrecía servicios de moldeado y reproducción para otros artistas. Con ese trabajo financiaba mis propias creaciones, que luego vendía en eventos y exposiciones. Trabajar en otro país y cultura fue una experiencia transformadora. Me ayudó a expandir mi visión, fortalecerme como persona y establecer cimientos firmes sobre los que construir mi carrera.
Más adelante, encontré mi lugar en la industria del entretenimiento, dando un giro a mi trayectoria: cambié la arcilla por herramientas digitales y me reinventé como artista especializado en personajes y criaturas. El cambio fue desafiante; no bastaba con tener conocimientos anatómicos o artísticos, también debía dominar aspectos técnicos para que mis modelos funcionaran dentro de un pipeline profesional. Aprendí que lo divertido y lo necesario no siempre coinciden, pero que con esfuerzo constante y una fe inquebrantable en lo que uno ama, todo es posible. Así fui alcanzando mis metas, paso a paso.
¿Qué proyecto o experiencia marcó más tu carrera?
Más que un momento único, han sido muchos pasos los que han ido marcando mi camino. La vida profesional no se define por un golpe de suerte, sino por una suma de experiencias, aprendizajes y decisiones.
Si algo ha marcado mi carrera, han sido los momentos difíciles: aquellos en los que me vi obligado a aprender, adaptarme o reinventarme. Es precisamente en esas situaciones donde uno demuestra su verdadera valía, y cuando lo haces, el reconocimiento y las oportunidades llegan. Siempre he creído que el esfuerzo tiene recompensa. Puede parecer una frase hecha, pero en mi caso puedo afirmarlo por experiencia propia.

Fue algo que siempre tuve en mente. Desde el principio sentí una necesidad natural de explorar el mundo, conocer otras culturas y empaparme de sus formas de vida. Pero también sabía que, tarde o temprano, querría traer todo ese bagaje a casa, a mi tierra, donde realmente me siento yo mismo.
Esa mentalidad de abrirme al mundo pero con raíces profundas fue clave para mi desarrollo. Viví en todos los continentes —excepto África y la Antártida— y trabajé para algunos de los estudios más prestigiosos del planeta, creando contenido que forma parte del imaginario colectivo. Todo eso fue necesario para construir mi marca personal, ganarme la confianza de mis clientes y, finalmente, establecer un estudio propio desde el que hoy trabajo en remoto con total libertad.
¿Qué influencia ha tenido la escultura tradicional en tu trabajo digital?
Ha sido un paso más en mi evolución como artista. Empecé dibujando desde que tengo memoria, y pronto sentí la necesidad de dar volumen a esos dibujos, de tocarlos. Así me convertí en escultor. Más tarde, descubrí la escultura digital, que me fascinó por su capacidad para crear personajes y criaturas que cobran vida en películas que seguirán ahí incluso cuando nosotros ya no estemos.
Muchas veces me preguntan si tener una base en escultura tradicional es un valor añadido para un artista digital, y yo creo firmemente que sí. Es como aprender idiomas: cuantos más domines, más fácil es sumar uno nuevo. Todo conocimiento suma, y combinar disciplinas enriquece tu visión artística.
Recuerdo que en mi primer trabajo como artista digital hice una escultura en plastilina para explorar el diseño de un personaje. Nadie se esperaba un concepto desarrollado de forma analógica, y la reacción del cliente fue increíble: se entusiasmó tanto que quiso comprarme la pieza. Le dije que no hacía falta, que ya era suya… y me acabó regalando una botella carísima de licor como agradecimiento. Fue un momento precioso que nunca olvidaré.
¿Cómo nace “Rafa Zabala Anatomy” y qué te motivó a crearlo?
Rafa Zabala Anatomy (RZA) es mi nueva aventura, nacida de una pasión que me ha acompañado toda la vida: la anatomía. Ha sido el motor detrás de cada uno de mis pasos, el hilo invisible que une todas mis experiencias profesionales. En esta etapa siento que tengo el conocimiento, la experiencia y la visión para construir algo duradero. RZA es un proyecto que he soñado durante años: un espacio para todos los que aman la anatomía, donde podamos aprender, compartir y crecer en comunidad.
Mi objetivo es reunir a profesionales de distintos ámbitos —artistas, anatomistas, cirujanos, médicos, deportistas— bajo una misma pasión: comprender el cuerpo humano. La anatomía ha sido siempre el puente entre el arte y la ciencia, y con RZA queremos explorar ese vínculo como nunca antes.

He creado una propuesta formativa que combina lo mejor de mis años de experiencia, pensada para adaptarse a cualquier perfil. ¿Te apasiona la anatomía pero no te gusta usar ordenadores? No hay problema: trabajemos con plastilina usando un sistema único que he desarrollado. ¿Prefieres aprender desde casa? Puedes hacerlo online, usando el software que domines o incluso plastilina si lo prefieres. ¿Necesitas acompañamiento personalizado? Hablamos y lo organizamos. No hay excusas: lo importante es aprender.
Pero lo más especial —y lo que hace a RZA verdaderamente única— es algo que siempre soñé: ofrecer la posibilidad de aprender anatomía con cuerpos reales, como lo hicieron los grandes maestros que tanto admiro, como Leonardo da Vinci o Michelangelo Buonarroti. Estudiar con cadáveres es una experiencia transformadora. Ninguna imagen puede igualar la realidad. Esta oportunidad, que he logrado hacer posible, marca un antes y un después en la forma de aprender anatomía. Y no existe nada parecido en otras escuelas.
¿Cuál fue el mayor reto al crear tus materiales anatómicos realistas?
El mayor reto ha sido alcanzar el nivel de exigencia que requiere el ámbito académico. Mis modelos han sido supervisados por el profesor titular de Anatomía y Embriología, exdirector durante seis años de la Facultad de Medicina de la Universidad de Valencia, y también revisor del atlas “Gray. Anatomía para estudiantes”.
Lograr que cada estructura anatómica esté en su sitio, con la forma, proporción y relación correctas, fue un proceso extremadamente minucioso. Algunos de estos modelos que cree se usan incluso como simuladores para la práctica médica, lo que me obligó a mantener una rigurosidad absoluta. Las figuras que uso en los cursos o tengo a la venta en la web están adaptadas al mundo artístico, por lo que no incluyen todos los sistemas vasculares y nerviosos —sería demasiada información para un alumno que se inicia—, pero tengo previsto desarrollar versiones más completas, con valor decorativo y también un enfoque educativo más profundo.
En resumen: «colocar todos los sistemas en su sitio y lograr un equilibrio entre arte, ciencia y didáctica fue un reto técnico y conceptual… pero apasionante».

Mi relación con el mundo médico es hoy esencial. Me permite tender puentes reales entre la visión artística y la científica de la anatomía.
Ver a cirujanos en plena operación de reconstrucción facial, por ejemplo, me ha impactado profundamente. Ahí descubrí que también hay artistas que modelan con tejidos humanos. Devuelven no solo la funcionalidad, sino también la identidad y dignidad a una persona tras una enfermedad o accidente. Eso, para mí, es arte con mayúsculas. Además ellos son los verdaderos superhéroes, los que salvan y cambian vidas todos los días, no los actores disfrazados de superhéroes de las películas en las que trabajo que solo nos entretienen.
Estos profesionales aman la anatomía tanto como nosotros. Y colaborando con ellos, no solo aprendemos, sino que abrimos nuevas vías de desarrollo para artistas que quieran ir más allá: hacia la ciencia, hacia la medicina, hacia un conocimiento más profundo y real del cuerpo humano.
¿Cómo te gustaría que “Rafa Zabala Anatomy” evolucione en los próximos años?
Me gustaría que RZA se convierta en un proyecto replicable y sostenible, que crezca más allá de mí. Hoy es una prolongación de mi recorrido vital, pero estoy construyéndolo desde ya como una marca personal y colectiva, con un equipo de personas con talento y vocación.
Su evolución será orgánica, como ha sido siempre mi camino: paso a paso, dejando espacio a lo inesperado. Sabemos dónde empezamos, pero no hasta dónde podremos llegar. Lo que tengo claro es que hay un potencial enorme para crear algo que trascienda, que inspire y que genere un impacto real tanto en el arte como en la educación y la ciencia. Me motivan los retos, y creo sinceramente que estamos frente a uno de los más bonitos y significativos de mi carrera.
Dices que la anatomía desbloquea la creatividad, ¿por qué?
Porque la anatomía es la base estructural de todo lo que creamos cuando representamos seres vivos. Nos da el lenguaje con el que podemos construir, deformar, exagerar o transformar con coherencia.
Cuando tienes un conocimiento profundo de la anatomía, no solo reproduces la realidad, sino que puedes romperla de forma inteligente. Por ejemplo, si decides añadir dos brazos extra a una criatura humanoide, necesitas pensar en cómo adaptar el sistema muscular y óseo existente: ¿dónde ubicarías la nueva cintura escapular?, ¿qué músculos serían necesarios para que esa estructura funcionara?
El dominio de la anatomía abre un universo de posibilidades. Te permite tomar decisiones con criterio, añadir expresividad y dotar a tus obras de credibilidad, por muy fantásticas que sean. Y esa libertad creativa que se abre al comprender cómo funciona el cuerpo humano… no tiene precio.

Siempre intento seguir un orden lógico, especialmente si estoy trabajando en una escultura anatómica detallada, como un desollado. Empiezo por las capas profundas y avanzo hacia las superficiales, respetando los grupos musculares y su jerarquía.
En el caso de personajes realistas para cine o videojuegos, el enfoque cambia un poco: busco el equilibrio entre masa muscular, distribución de grasa, y zonas óseas visibles, manteniendo siempre una coherencia con la fisiología del personaje. Trabajo constantemente con referencias, y me aseguro de que la silueta general funcione a media distancia antes de entrar en los detalles. Por último, si el modelo es digital y ha sido trabajado en simetría, rompo esa simetría para añadir imperfecciones sutiles que lo hagan más creíble y humano.
¿Cómo equilibras precisión científica y expresividad artística?
Para mí no hay conflicto entre ambas. La ciencia y el arte no son opuestos: son aliados. Estudiar anatomía es estudiar ciencia, pero aplicarla con sensibilidad es lo que convierte el conocimiento en arte.
La belleza del cuerpo humano no está solo en su forma externa. Está en todos los niveles: desde la célula hasta el conjunto armónico que forma un ser vivo. Comprender esa complejidad, ese engranaje perfecto que sostiene lo que vemos, es lo que me inspira y me emociona.
Disfruto enseñando tanto en un aula de medicina como en un estudio de animación o en un taller de escultura. Porque al final, lo que comparto es mi visión del cuerpo humano como una obra maestra, que puede explorarse desde muchas disciplinas sin perder su magia.
¿Por qué das tanta importancia al cráneo y la musculatura facial?
Me encanta toda la anatomía, pero la cabeza y el cuello merecen, sin duda, un capítulo aparte. Por eso en mis cursos los trato de forma independiente del resto del cuerpo. La cara es nuestro sello único, la parte más reconocible y expresiva del ser humano. A lo largo de la evolución, hemos desarrollado una musculatura facial capaz de transmitir emociones e intenciones sin necesidad de palabras. Eso la convierte en un área especialmente compleja y fascinante para los artistas.
Su estructura ósea y muscular es distinta a la del resto del cuerpo, y su función es profundamente simbólica y comunicativa. Para quienes nos dedicamos al retrato, la escultura o el diseño de personajes, dominar esta zona es esencial. Reflejar la identidad y la emoción de un personaje depende en gran parte de lo que logremos captar en su rostro.

No pongo barreras. La anatomía no le pertenece a nadie: es un campo abierto a quien sienta pasión por el cuerpo humano y quiera entenderlo mejor, ya sea desde el arte, la salud o el rendimiento físico. Entre mis alumnos hay artistas digitales, escultores, pintores, médicos, fisioterapeutas y entrenadores personales. Cada uno se acerca desde un ángulo distinto, pero todos comparten la curiosidad y el deseo de aprender.
Y lo más enriquecedor es que no estoy solo en esta aventura. En RZA contamos con la participación de grandes expertos en anatomía que aportan visiones complementarias sobre movilidad, expresividad, edad, etnias… Cada curso es una oportunidad para descubrir nuevas claves que enriquecen tanto al artista como al profesional de la salud.
¿Qué papel tiene la impresión 3D en tu enfoque educativo?
La impresión 3D es una herramienta revolucionaria que nos permite materializar lo que antes solo vivía en la pantalla. Es el puente entre el mundo digital y el físico. Hoy en día, tener una impresora 3D en casa se ha vuelto accesible, y su aplicación se extiende a múltiples campos: medicina, ingeniería, arquitectura, arte… incluso a lo cotidiano, como imprimir un repuesto doméstico.
En mi caso, la utilizo para crear figuras, prototipos y modelos anatómicos que uso tanto en formación como en proyectos profesionales. Trabajo con impresoras de resina que me permiten obtener un nivel de detalle altísimo, ideal para mis necesidades. Aún no he lanzado un curso específico sobre impresión 3D, pero si surge el interés, no descarto incluirlo. Creo que, bien usada, es una aliada poderosa para aprender, crear y compartir conocimiento anatómico.
¿Planeas ampliar el proyecto con nuevos cursos o áreas?
Esto es solo el comienzo. Tengo muchas ideas en el camino, pero quiero implementarlas con sentido, sin prisas, cuidando cada paso. Uno de mis objetivos más inmediatos es reforzar mi presencia en redes sociales. Hoy son canales clave para comunicar, conectar con la comunidad y construir una marca personal sólida. A través de ellas quiero compartir contenido valioso, lanzar entrevistas inspiradoras, organizar eventos y generar una comunidad activa y participativa alrededor de RZA.
El crecimiento vendrá de forma natural, y sé que el propio camino irá revelando los próximos pasos. Estoy abierto a colaborar con más profesionales, integrar nuevas áreas y adaptarme a lo que la comunidad necesite.

Es difícil predecir el alcance total, pero sin duda estamos viviendo una revolución comparable a la industrial. La inteligencia artificial está cambiando la forma en la que interactuamos con el conocimiento, y la anatomía no es la excepción.
No es fácil adaptarse a los cambios, pero resistirse tampoco tiene sentido. La clave está en no perder nuestra esencia como creadores y apasionados del conocimiento. La IA puede convertirse en una herramienta más, como lo fue en su momento la electricidad, internet o incluso las redes sociales.
Lo que sí tengo claro es que las personas con más conocimiento y pasión seguirán teniendo un valor incalculable, con o sin inteligencia artificial. Apostemos por seguir aprendiendo, formándonos y disfrutando del proceso. Y si la IA puede facilitarnos parte del camino, bienvenido sea. Pero no creo que reemplace la conexión humana ni la capacidad de emocionarnos con lo que hacemos.
¿Qué consejo darías a quien ve la anatomía como una barrera?
Que no la vea como algo que hay que memorizar, sino como un lenguaje que hay que entender. La anatomía, una vez se comprende, se convierte en una herramienta apasionante y poderosa. No es solo una lista de nombres; es una lógica interna que da sentido al cuerpo.
Al principio puede parecer difícil, como aprender un idioma nuevo. Pero cuando empiezas a “hablarlo”, a integrarlo en tu proceso creativo o profesional, te das cuenta de que abre puertas que antes no veías.
Animo a quienes sienten miedo o rechazo a que lo intenten de otra manera, con otro enfoque. Y si necesitan ayuda, estoy aquí. Les ofrezco vivir una experiencia distinta, transformadora, que les conecte con la anatomía desde la curiosidad y la práctica. Porque cuando algo se entiende de verdad… empieza a disfrutarse.

Senior Character & Creature Modeller

AUTOR
Director y Fundador de Renderout!
Editor, diseñador 3D y Senior Surfacing Artist.